miércoles, diciembre 05, 2007

Copiando a Beethoven

AÑO: 2006
DURACIÓN: 104 min.
PAÍS : USA
DIRECTOR Agnieszka Holland
GUIÓN Stephen J. Rivele, Christopher Wilkinson
MÚSICA: Ludwig Van Beethoven
FOTOGRAFÍA: Ashley Rowe
REPARTO : Ed Harris, Diane Kruger, Matthew Goode, Phyllida Law, Nicholas Jones, Joe Anderson
PRODUCTORA: Coproducción USA-Alemania-Hungría
COMENTARIO

Cuando uno escoge qué ver se deja llevar por los sentimientos, la curiosidad o las recomendaciones. En el caso de esta película lo hice por los primeros. Beethoven es, sin duda, mi favorito de los clásicos. Así que movido por esa fuerza irracional llegué al cine y me aventuré a sufrir la peor de las decepciones o el más furibundo de los entusiasmos.

En realidad no conseguí ni una ni otra; más bien, a ratos, sentí cierta perplejidad por algunos ripios en el relato o los diálogos y, también, experimenté momentos sublimes de la mano de la música y la ambientación.

Los críticos se han detenido, particularmente, en la interpretación de Beethoven por parte de Ed Harris, para mí es convincente... y, con eso, basta. El resto de elucubraciones son parte de la faramalla propia de la promoción del filme. Los demás personajes, más opacos, completan aceptablemente el cuadro. La puesta en escena es, a ratos, brillante, la dirección de cámaras atingente y rebuscada, especialmente en las tomas del departamento del músico. Se agradece el ingenio.

Ahora, no puedo dejar de comentar esta película a la luz de
“Amadeus”, (1984) que se hiciera en tributo de W. Amadeus Mozart. Hay guiños a ella de forma evidente, la escritura de la música acompañada de acordes que le dan vida a cada trazo y abren las puertas de ese lenguaje a los neófitos como uno, maravillándonos con sonidos que pueden ser sentidos como palabras. Una de las escenas finales en que, postrado, Beethoven dicta a Anna, su copista, su incomprendida última composición para cuerdas, es una réplica del Mozart agónico “dictando-componiendo” con su rival-asesino, Salieri. Las menciones a éste no son menores, en fin. No se puede pensar la construcción de esta película sobre Beethoven sin haber existido la anterior.

Por si esto fuera poco las licencias literarias, que tanto irritan a algunos, crean situaciones ficticias que ponen en relaciones de amor y odio a personajes que, sin duda, tuvieron un peso histórico tan aplastante que no resulta creíble verlos en un escenario compartido con falsos socios o contendores.

En el cine mi amigo, Francisco Molina, me dice, a partir justamente de estas situaciones poco verosímiles: «¿ella (Anna) no existió verdad? ¿esto no pasó así?» Yo, puesto en guardia con la lectura de algunas síntesis previas y premunido de mi patente de historiador, le digo: «ella es de mentira, la música es de verdad», eso es lo que realmente creo que importa. Si el relato se ajusta exactamente a la verdad, lo que además es imposible, ¿que relevancia tiene?. Lo realmente valioso de estas historias es que nos muestran a estos monstruos en su grandeza artística ahí esta la fuerza del relato y, en ambas, se logra satisfactoriamente.

Ojo, para recordar: la escena del estreno de la 9ª Sinfonía. Después de casi 9 años de no tener obras qué ofrecer al público Beethoven llega con ésta, la mejor y más novedosa de sus sinfonías. El registro utilizado como banda sonora corresponde a la interpretación de una sinfónica de Viena, grabada en 1996, briosa y envolvente. Por 10 minutos tenemos a Beethoven frente a nuestros ojos sintiendo las vibraciones de la música, emulando la fuerza de su copista, dirigiendo desde el silencioNotable.

1 comentario:

Unknown dijo...

La película en si es buena por su música, pero se nota la mano yanki en ella, y eso es imperdonable: Algunas escenas en la que aparece un Beethoven sucio y desordenado, viviendo precariamente pero con una dentadura brillante que sería la envidia de muchos. Otra parte en la que se habla de un norteamericano... Totalmente de más. Y finalmente igual que en "Amadeus" se pretende de ridiculizar al maestro, lo que es entendible para la parte yanki de la película, pues este gran músico, tal vez el más genial de todos, afortunadamente no fue "americano"