
Dirección y guión: John Cameron Mitchell
Año: 2006.
Duración: 102 min.
Género: Drama.
Interpretación: Sook-Yin Lee (Sofia), Paul Dawson (James), Lindsay Beamish (Severin), PJ DeBoy (Jamie), Raphael Barker (Rob), Jay Brannan (Ceth), Peter Stickles (Caleb), Alan Mandell, Adam Hardman, Ray Rivas.
Producción: Howard Gertler, Tim Perell y John Cameron Mitchell.
Música: Yo La Tengo y Scott Matthew.
Fotografía: Frank G.DeMarco.
Montaje: Brian A. Hates.
Diseño de producción: Jody Asnes.
Vestuario: Bart Mueller y Hurt Swanson
Estreno en USA: 4 de octubre de 2006.
Estreno en USA: 4 de octubre de 2006.
Comentario
Ignoro si esta cinta será exhibida en Chile. Sus escenas de sexo explícito, entre parejas y tríos heterosexuales y homosexuales, serán muucccchhhho! para nuestro medio, incluso para los open mind.
Esta es una historia, varias historias, de sexo. Las imágenes no son gratuitas y expresan la naturaleza de cada personaje y sus conflictos internos. Se trata de una pareja homosexual (los James), considerada por sus pares como "ideal", que no lo es tanto; una terapeuta sexual, chino-canadiense, que nunca ha tenido un orgasmo y que devela el problema públicamente, demasiado públicamente; un modelo gay que actúa como tercero en la relación de los James, un fisgón indiscreto que de marginal pasa a desentrañar la madeja del lío de uno de los James. Todos se relacionan entre sí en un club neoyorquino "clásico" llamado short bus (nombre dado a los buses escolares americanos, pequeños, en donde eran transportados los alumnos con algún tipo de minusvalía), la metafora es reveladora.
Si porque si bien el director y guionista, que llegó con esta cinta seleccionada a Cannes el 2006 y ha recogido desde entonces buena crítica, digo si quiere mostrarnos con "normalidad" los conflictos de pareja entre gays y los problemas sexuales de ellos ¿por qué todos se encuentran en un espacio para anormales? Un espacio de libertad, es cierto, pero abstraído de la realidad.
Y es que aquí está, para mí, el nudo central de esta película, que a ratos podría ser considerada un tributo a la "causa", pero que en realidad no hace sino evidenciar aún más la marginalidad del mundo homosexual.
Un punto a favor es el tratamiento del sexo, natural, sin abuso. Mostrado como lo que es: una parte más de la vida, para algunos una parte más importante que otros; para cada uno de estos personajes un elemento esencial de sus vidas.
Un historia bien contada, ágil, con varios guiños al cine clásico. La gráfica otorga un singular y atractivo efecto de movilidad al relato, hay en los cameos en altura por una Nueva York ,de carton piedra, aciertos notables y que harán perdurar la factura de esta película. La música un siete, acertada, espero poder encontrar la banda sonora, quienes no soporten la cinta consuélense con ella.
Cabe preguntarse si era posible filmar esta película con actores profesionales... los que aquí participan no habían hecho nunca un trabajo de este tipo, francamente, no se nota eh. Las actuaciones son sólidas y convincentes, como quien se interpreta a sí mismo.
Ojo, esta no es la romántica "Brokeback Mountain". No aquí hay más que insinuación, así que cuidado los "orejitas chicas", como decía Maria Romero. En nuestro caso agregaremos, orejitas y mentes chicas.
Déjense llevar por este pequeño bus, ... vale la pena.
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