
Año: 2007
Duración: 90 min.
País: Chile
Director: Roberto Artiagoitía
Guión: Roberto Artiagoitía
Reparto: Manuela Martelli Daniel Muñoz Daniel Alcaíno Néstor Cantillana Tamara Acosta Bastián Bodenhofer Roxana Campos Katyna Huberman Felipe Braun Amparo Noguera Claudia Di Girolamo
Duración: 90 min.
País: Chile
Director: Roberto Artiagoitía
Guión: Roberto Artiagoitía
Reparto: Manuela Martelli Daniel Muñoz Daniel Alcaíno Néstor Cantillana Tamara Acosta Bastián Bodenhofer Roxana Campos Katyna Huberman Felipe Braun Amparo Noguera Claudia Di Girolamo
Comentario
Esta es la segunda parte de la versión fílmica de los relatos radiales del programa "Chacotero Sentimental", pero es el primer trabajo de Roberto Artigoitía como Director y, eso, se nota.
Una comedia que podríamos identificar como "`picaresca" dentro de la tradición cultural chilena, cuenta con un ritmo disímil. De los tres relatos el primero es el que cuenta con más fuerza e invita con facilidad a la complicidad del espectador, sin ser hilarante deja un sabor dulce y agraz, como debe ser la comedia. El segundo y tercer relato, pese a algunas notables actuaciones, pierden fuerza y convicción. La segunda historia, la atracción sexual entre dos mujeres, tiene interpretaciones sólidas pero se hace fofa y predecible. La tercera, francamente, es pura caricatura, digna de una teleserie venezolana de la década del setenta pero ambientada en una familia conservadora chilena.
Y es que la sensación con la que uno se queda es que para el director las dos historias finales resultan alejadas y ajenas. Resulta ser incapaz de profundizar en la tragedia humana, la envidia, la inseguridad en los afectos, en fin, en los tópicos que abordan estos relatos. Se entiende que hay una opción por mantener la fidelidad con las confesiones que, en vivo y en directo, hacen al Rumpy sus oyentes. Pero eso no quita hacer uso de ciertas licencias para mejorar las historia. Ojo el reparo es hacia la debilidad en el guión no respecto de los aspectos audiovisuales.
Con todo el cine chileno es aún muy joven y, sin ser complacientes, debemos agradecer todas las miradas posibles hacia nuestra idiosincracia. No hay que ser tonto grave en esto y esperar, como algunos lo hacen con cada estreno, que esta sea la gran película chilena de todos los tiempos. Que va.
Acudan al cine a reirse y entender lo que Rumpy nos quiere mostrar, es algo del diálogo cultural que nos hace falta y un ejercicio visual que nunca está demás
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