domingo, mayo 27, 2007

La vida de los otros (Das Leben der Andere)

Director y guionista: Florian Henckel von Donnersmarck.
Reparto: Ulrich Mühe, Martina Gedeck, Sebastian Koch y Ulrich Tukur. Alemania. Ganadora Oscar a la "mejor película extranjera" 2007.




Comentario
Tuve la oportunidad de ver esta obra, que según los comentaristas es la primera de Von Donnersmarck, vaya debut.

De un ritmo pausado, aunque se deja acompañar y no es "una lata", el filme nos involucra en los avatares políticos de la Alemania Democrática de Honecker, sí el mismo que contó con el refugio y protección de agradecidos concertacionistas. Quienes lo instalaron en el barrio alto de Santiago; se recordará que desoyendo los pedidos de extradición por parte de quienes aducían ser sus víctimas.

Se apreciará que la historia tiene rasgos de familiaridad para nosotros, aunque claro seguramente nos muestra el lado B... de lo que debieron vivir los exiliados chilenos en un país que ya no existe.

Pero la familiaridad es mayor cuando con la descriptiva cámara nos adentramos en la realidad alemana al oriente del muro. La lucha entre intelectuales y artistas por libertad y el trabajo "profesional" de los miembros de la policía secreta que limitaba el accionar de éstos por atentar contra la seguridad nacional. Les suena parecido no?.

En fin, el relato se inicia en 1984. Un escritor y poeta ,Georg Dreyman (Sebastian Koch), está bajo sospecha del Ministro de Cultura y le es encargado un trabajo de seguimiento y estricto control a uno de los mejores hombres de la Stasi,Gerd Weisler (Ulrich Mühe).

Además del manido tópico del cine, del observado y el observador, la complicidad se hace carne en la cinta, pero, con buen gusto por parte de este director, no es sino dilucidada al final de ella.

Hay aquí una creencia, por parte del autor, una fiel creencia en la conversión de los que ejercen la maldad, el triunfo de los anhelos de libertad sobre la opresión. El mundo artìstico, finalmente, venciendo la ignorancia de los perseguidores y los censores. En fin, la historia puede no ser del todo original, la gracia está en el relato.

Una mención especial merece la música de época, desgasta "ochentera" alemana y democrática, como extraída de la década del '50, y eso era música pop en los '80 de la RDA. Es como los autos de La Habana, viejas y destarlataladas marmotas con ruedas, de colores pasteles o extremadamente oscuros, como haciendo girar un tiempo que ya no es. Ese será el crudo realismo del socialismo real?.
Por supuesto que la recomiendo, eh, veánla con buen ánimo y tiempo. Las actuaciones principales son bastante convincentes. Una advertencia, algunos diálogos suenan a "propaganda democrática", de la democracia de verdad, ... no aquella de los socialismos reales, pero para nosotros, ¿cierto ?, esa es siempre una buena propaganda.


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